martes, 8 de agosto de 2017

Por qué WWE me da igual


Una reflexión sobre mi posición actual como fan ante el producto que ofrece la empresa de wrestling más grande del mundo.


Hace meses que el producto de WWE me aburre. Puede que alguno me acuse de ventajista, pero cualquiera que me haya leído en los últimos años sabe cual es mi postura sobre uno de los mayores problemas de la WWE: la división de marcas. Este suceso acontecido en el año pasado, ha agravado los problemas de producto de la WWE a límites insospechados. 

WWE nunca ha escondido que su producto es entretenimiento basado en el pro wrestling. Para mí, esto no es un problema en sí mismo. La empresa había sido capaz de mostrar un contenido interesante en sus storylines (al menos de manera puntual) y un nivel in ring como mínimo notable en los PPV. La empresa de Vince siempre ha sido acusada, con bastante fundamento, de infrautilizar sus recursos. Aún con esto, si bien en los PPV había un buen número de sombras y su producto de TV era (siendo generoso) irregular siempre había motivos para seguir el producto.

SmackDown! fue el flotador de WWE durante gran parte de 2016. La frescura de sus storylines, el aprovechamiento de casi todos sus recursos en las divisiones principales y la conjunción de un factor clave como fueron Styles y Cena les llevaron a unas cotas excelentes. Por si eso fuera poco, The Miz estuvo sosteniendo el mid upper card a un nivel colosal, aprovechando otra de las grandes bazas de SD! Talking Smack resultaba la ventana ideal para dar soporte y voz a cada historia con un formato novedoso y que hacía que SD! fuera mirada con un cariño especial por los fans que pedían cambios.



Sin embargo, como era absolutamente previsible, los números dieron la razón. El escaso roster (es lo que tiene cuando partes tu show a la mitad) provocó un desplome. Con el nuevo año, los primeros tropiezos en el bookeo dolieron mucho más. SD inició una acusada caída de la que aún no se ha recuperado. Los cambios en el shake up no hicieron más que agravar una crítica situación que seguirá a peor cuando Cena, part timer pero indiscutible mayor estrella de la empresa en la era moderna, pase a la marca roja.

Durante todos estos meses de brillo azul, RAW mostró un paupérrimo nivel. Por supuesto, el ya insufrible show rojo se debilitó al perder a gran parte de su roster. Solo un renovado Strowman parecía ayudar en un programa totalmente muerto. Sin embargo, desde hace meses y ¿coincidiendo? con el declive de SD!, RAW fue capaz de levantar el vuelo con el campeonato en manos de Lesnar y la rivalidad de Strowman y Reigns. Tras el shake up, RAW se vio enormemente reforzada gracias al prestigio de su principal campeonato. El problema está en que su producto de televisión sigue siendo infumable. 3 horas son demasiado, pero al menos tienes la sensación de que la marca no da más de sí. RAW puede no ser un show divertido pero como marca pone toda la carne en el asador, dándote una divisón femenina fuerte, una divisón tag consistente, teniendo varias rivalidades dignas de Main Event gracias a Reigns, Lesnar y Strowman y un upper card bastante fuerte con figuras como Rollins, Joe o Balor.



RAW no invita a ser seguido de modo intenso, pero si que puedes estar al tanto de los principales frentes e ir a los PPV con la sensación de que está pasando algo. Mientras, SmackDowwn! se ha convertido en una parodia de sí mismo. El producto fresco que era "la tierra de las oportunidades" es ahora un gimmick sin valor. La marca roja te da un producto imposible de tragar por completo pero que puede valer el esfuerzo, mientras que la azul ofrece un show más fácil de tragar pero insulso y sin importancia. Esto provoca que los PPV, contenido premium, se sientan como meras transiciones sin significado.

SD!, debido a su alarmante falta de star power, confió su producto a su título. El otrora sin prestigio Campeonato Universal es la pieza más preciada del pro wrestling debido a su campeón y retadores en RAW. Por el lado azul, el campeón de tu título más preciado es un ex jobber mediocre sin construcción alguna que ha pasado al main event porque tiene ascendencia india. Tan plano y simple como eso.



Eventos estelares sin interés, una división femenina y tag que evidencian por su falta de talento que SD! le importa poco o nada a la WWE y la confianza en que SD! pueda ser sostenido desde el upper card con un quemado y poco provechoso feudo entre AJ Styles y Kevin Owens. SD! no solo ya no es fresco y un sitio donde todos valen, sino que con esa excusa se ha llevado a ser el peor reflejo de WWE. Es el terreno donde un jobber puede ser campeón mundial, manchando el prestigio de sus propios títulos y donde Naomi, Natalya y Lana son las encargadas de llevar al wrestling femenino a nuevas cotas (de ridículo, por supuesto). Y ojo, que hay tiempo para una casposa rivalidad entre el AMERICANO John Cena y el paleto extranjero que es búlgaro o algo así. Por haber, hay espacio para El Gran Khali en 2017. SD! se ha convertido en el lado más chusco del entertainment mal entendido por WWE.

Esto nos deja un panorama desolador. Como ya hemos dicho, RAW es la marca importante pero absolutamente intragable por culpa de un formato excesivamente amplio y SmackDown! es la marca liviana pero absolutamente prescindible porque nada ahí importa y la propia empresa lo sabe. Entonces... ¿Por que voy a gastar mi valioso tiempo en un producto que es cuidado ni por su propia empresa cuando puedo desperdiciarlo invertirlo de mil maneras mejores? ¿Por qué voy a pagar por un contenido premium del que con suerte solo me interesa menos de la mitad de las carteleras de los eventos especiales? 

Si WWE quiere mejorar su producto debe recapacitar en su modelo actual con dos marcas para ofrecer un contenido sólido aprovechando su roster. La WWE debe ser capaz de mostrar algo que se sienta importante sin descuidar su faceta de entretenimiento respetando sus contratos de TV. De lo contrario el producto seguirá enquistado y empeorando, ya que hasta el fan más fiel puede cansarse.

A día de hoy, WWE está lejos de ofrecer el mejor pro wrestling, pero aún más lejos de ofrecer el mejor entretenimiento. Quizá esto no cambie porque a la propia WWE le esté funcionando económicamente, pero esta claro que el fan está desencantado y que cada vez más, muchos nos pasamos a otras empresas, deportes o entretenimientos. Perder audiencia en TV quizá no sea un drama, pero cuando las bajas sean en las subscripciones del Network, la situación habrá cruzado la línea.

En fin, me voy a la piscina y después a ver el G1 Clímax de NJPW. Al menos, ahí se que cuidan su producto y me dan lo que busc....¿QUE KENNY OMEGA HA GANADO OTRA VEZ? MIRA, GEDO, VETE A LA M*****.


Kingbilbin